15 de abril de 2011

DMT - El alcaloide de tus sueños


La dimetiltriptamina, abreviado "DTM" es propiamente el principio activo enteógeno de la ayahuasca. La DMT se encuentra de manera natural en el cerebro humano exactamente en la epífisis o glándula pineal y en el de otros mamíferos, considerada como un neurotransmisor. Es el psicodélico de acción más intensa que se conoce y de mayor impacto visual. Se encuentra en numerosas plantas y semillas, como en la Mimosa hostilis o en la llamada ojo de venado. Se produce en pequeñas cantidades cada vez que un individuo sueña, y en las experiencias cercanas a la muerte.
El DMT es un alcaloide triptamínico de núcleo indólico y tiene su antecedente en la naturaleza, que se obtiene mediante la pulverización de los granos de la planta piptademia peregrina (base de la cohoba amazónica), lo que no la hace similar, sino idéntica a la bufotenina. La piptademia peregrina, arbusto de la familia de las leguminosas, procede de las Antillas y de las regiones del río Orinoco. Los pancarú de Pernambuco (Brasil) utilizan el vinho de Jurumena, preparado con las semillas de la leguminosa Mimosa hostilis, en las ceremonias mágico-religiosas, cuyo alucinógeno, la nigerina, es en realidad DMT.
El DMT también se encuentra de forma endógena en el cerebro humano, probablemente a ello se deba lo espectacular y breve de sus efectos visionarios y su rápida metabolización. Algunos sugieren que el DMT, producido en pequeñas cantidades por humanos y mamíferos, participa en los efectos visuales del sueño natural e incluso en las experiencias cercanas a la muerte y otros estados místicos. Un mecanismo bioquímico para estos efectos fue propuesto por el investigador médico J. C. Callaway, quien sugirió en 1988 que el DMT puede estar relacionado con el fenómeno del sueño visual, donde los niveles de DMT en el cerebro son periódicamente aumentados para inducir alucinaciones oníricas visuales y posiblemente otros estados naturales de conciencia.
La DMT provoca trastornos de la percepción con gran rapidez. La mente y el sí mismo parecen desplegarse ante los ojos de los consumidores (esto según la opinión de los consumidores de dimetiltriptamina) y se produce la sensación de "que uno es lo otro". La comunicación emocional es de una intensidad sobrecogedora. La respiración es normal, los latidos firmes, la mente clara y atenta.
Las visiones son de naturaleza colorida y de gran complejidad, es frecuente el encuentro con otros seres que parecen tener conciencia e identidad propia, la sensación de viajar a "otros lugares" y "dimensiones", sentimientos de "extasis y beatitud" y "la fusión con el cosmos y la naturaleza". Todo parece "cargado de un gran simbolismo" y sentido y en general es extremadamente complejo expresar lo vivido con palabras dada su naturaleza. Es frecuente que la experiencia se olvide progresivamente como sucede con los sueños. Cada persona tiene vivencias muy diferentes.

((Ha sido una larga ausencia, pero aquí andamos de vuelta))

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